22.11.16

Crónica y fotos Maratón Valencia 2016




Cuando un corredor se plantea como objetivo cubrir los 42.196 metros que conlleva intentar realizar un maratón, son muchos los días de entrenamiento, y muchos los kilómetros que se van acumulando en las piernas.

Hay corredores más rápidos, y corredores más lentos; los hay que repiten por enésima vez y los que se enfrentan a esta distancia por primera vez.


Igual de variopinta es la motivación para realizar el maratón: una promesa realizada, dar visibilidad a una causa solidaria, un pique entre compañeros de trabajo o familiares, perder peso, superar la crisis de los 40, o simplemente porque está de moda. 

Diría que independientemente de la veteranía del corredor y la motivación, hay dos factores comunes a todos ellos: 

1.-La ilusión por terminar una prueba, que se inició probablemente hace 4 meses.

2.-El temido encuentro con el famoso “muro” a partir del km 30. El “muro” viene provocado por el cambio que realiza nuestro organismo a la hora de obtener energía para continuar; al terminarse nuestra reservas de glucógeno, nuestro organismo “tira” de la grasa de nuestro cuerpo, que es menos eficaz y provoca la aparición de una repentina fatiga.

Obtenida mi estrella del maratón en 2011, en la edición de 2016 del Maratón de Valencia como en ediciones anteriores, me propuse salir a la calle a animar a propios y extraños. 

El destino hizo que un cambio de recorrido de la prueba hiciera que el km 32, pasara justo debajo de mi casa.

Fue el momento en el que un grupo de corredores del C.E.Runner Rio Turia, autodenominado #LosDel32 empezara a organizar nuestro propio punto de animación para cerca de los 20.000 corredores que inundarían la calles de la Capital del Turia. 

Nuestro objetivo era muy simple, animar a rabiar, echar una mano a aquellos corredores que lo estaban pasando mal, y por último intentar sacar una sonrisa de todos aquellos a los que veríamos pasar.

Con la creación del pertinente grupo de Whatsapp, empezaron nuestras cabezas a discurrir para poder disponer del mejor punto de animación y recuperación de corredores “perjudicados” por el famoso muro.

Que si yo tengo un megáfono, que si hacemos un “fotocool” (“Cool” de guay), que si puedo llevar una pancarta gigante con la foto de los corredores del Club, que yo llevo unas tortilla y unos chorizos ibéricos Palacios, que si almorzamos, que nos pueden dejar un equipo de música, vamos!! entre vaselinas, isotónicos, plátanos, alguna que otra cerveza, chuches de la Comunión de Bruno y la mesa plegable de los padres de Miguel, nos plantamos a las 10:00 en el fatídico kilómetro 32, situado en la Avenida Maestro Rodrigo.

Montamos rápidamente nuestra “paraeta” y a pesar de que el equipo de música tiene un problema de batería, y no funciona, nos venimos arriba con los dos megáfonos que hemos traído.

Varias motos de gran cilindrada nos van anunciando que los primeros corredores se van acercando a nuestro punto de animación.
Pasan a velocidad vertiginosa de 3 minutos el kilómetro, algo que ni en series soy capaz de alcanzar.

A poca distancia vemos al primer corredor español, el gran Rafa Iglesias al que jaleamos para que siga dándole fuerte.

Vemos pasar también a Marta Esteban, referente de maratón femenino en nuestra ciudad a muy buen ritmo y muy bien acompañada, por Pablo Villalobos.

Tras la estela dejada por la élite, y que como es lógico han rehusado emplear nuestro punto de avituallamiento, empiezan a pasar los corredores populares, que son los que de verdad necesitan de nuestros ánimos.

Como no podría ser de otra manera la primera cara conocida que vemos pasar es la de Fran Corredor, que con ese apellido, sobran las palabras.

Detrás de él, muchas caras conocidas del running valenciano, con quienes compartimos campo de entrenamiento en nuestro querido antiguo cauce del Rio Turia y algún tuit que otro como el genial Julito Bel, uno de los primeros en realizar un avituallamiento a base de cerveza y chorizo. 

Vemos pasar también a los primeros corredores nuestro Club, que pasan a nuestro lado, con una sonrisa pero con una gran concentración.

Los peques empiezan no dar abasto, en el reparto de agua, isotónicos y plátanos entre los corredores que se van acercando a nuestra ubicación.

Los más atrevidos, se paran, cogen alguna chuche, frutos secos pero nos dejan sin degustar los ibéricos y las tortillas Palacios.

Siguen pasando corredores, y los primeros RRT’s se paran en nuestro chiringuito, a reponer fuerzas, saludarnos, echarnos unas fotos antes de continuar hasta la línea de meta. 

Seguimos animando a muchas caras conocidas: Los Zancadas Valencia, los C.A. Von Hippel Lindau, Álvaro con los amigos de Soy Un Héroe, compañeros del colegio, una representación de los DrinkingRunners, los Gent de Foios, y un largo etc, que me deberán perdonar si no menciono en este post.  


Todos alucinan con el montaje y la animación que tenemos, pero no se merecen menos.

Pasados los prácticos de las 4 horas, es el momento donde tenemos que echar el resto. Ahora es donde vienen los corredores más cansados y se nota, porque casi todos paran aunque sea para hacerse una foto y recibir nuestros ánimos.

Es el momento en el que aparecen los “tran-tran boys” del Club, a los que deleitamos con nuestros manjares, ánimos, risas y consejos de última hora.

Vemos pasar a Paco Ferriols, “Groucho” que se despide de la distancia de Filípides en casa, con 60 maratones a sus espaldas.

A partir de entonces, empezamos a ver los casos extremos: una corredora con el brazo escayolado, otra con un vendaje en la rodilla que impide doblar la articulación, un chico que corre de espaldas y nuestro querido Monzón que tira de cabeza y coraje para terminar la prueba sea como sea.

Viendo ya el autobús escoba, decidimos desmontar y recoger nuestro punto de animación, procurando dejar la calle lo más limpia posible.

Nos marchamos con la sensación de haber pasado una jornada divertida, animando hasta quedarnos afónicos a todos los valientes que participaron en el Maratón de Valencia 2016. 

Os dejamos algunas fotos en el siguiente enlace, a ver si os encontráis.

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